Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Avive vuestra majestad su memoria —dijo Tréville—; m. Athos es aquel mosquetero que, en el malhadado duelo que vos sabéis, tuvo la desgracia de herir gravemente a m. Cahusac. A propósito, monseñor —continuó Tréville, dirigiendo la palabra al cardenal—, me han dicho que m. Cahusac está ya restablecido del todo, ¿no es as�
—Gracias a Dios —contestó Richelieu, pellizcándose de cólera los labios.
—Pues sà —prosiguió el capitán de los mosqueteros—, m. Athos iba a visitar a un amigo suyo, a la sazón ausente, un joven bearnés, cadete de los guardias de vuestra majestad, que sirve en la compañÃa de Des Essarts; mas he aquà que apenas acababa de instalarse en casa de su amigo y de coger un libro para ocupar el tiempo aguardándole, cuando una nube de corchetes y soldados sitió la casa, derribó las puertas…
El cardenal hizo una seña al rey como queriéndole decir: «Iban para el asunto de que os he hablado».
—Todo eso ya lo sabemos —replicó el rey—, pues lo han efectuado para nuestro servicio.