Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Escuchad —dijo Athos—: vos sois quien cortasteis los dos herretes de diamantes del hombro del duque de Buckinham; vos quien, enamorada de Wardes, y creyendo pasar la noche con él, abristeis la puerta de vuestro dormitorio a D’Artagnan; vos la que, creyendo que Wardes os habÃa engañado, os propusisteis hacerle perecer por mano de su rival; vos quien, cuando este rival hubo descubierto vuestro infame secreto, quisisteis hacerle matar a su vez por dos asesinos que en su persecución lanzasteis; vos quien, al ver que las balas habÃan marrado, enviasteis vino envenenado con una carta apócrifa, para dar a entender a vuestra vÃctima que aquel vino se lo mandaban sus amigos; vos, en fin, quien en este mismo aposento y sentada en la silla en que estoy sentado, acabáis de comprometeros ante el cardenal Richelieu a hacer asesinar al duque de Buckingham, a cambio de la promesa que su eminencia os ha hecho de dejaros asesinar a D’Artagnan.
—Asà pues, ¿sois Satanás? —exclamó milady, lÃvida de pavor.