Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me da la impresión que a la bribona se le trastrueca el juicio —dijo lord Winter, levantándose—. Venga, calmaos, señora puritana, u os hago encerrar en un calabozo. Pardiez, mi vino de España se os sube a la cabeza, ¿no es verdad? Pero no temáis, esa borrachera no es peligrosa y no tendrá malas consecuencias.

Y lord Winter se fue echando votos, lo cual era una costumbre muy aristocrática en aquel tiempo. Felton estaba detrás de la puerta y no había perdido sílaba de la escena que acabamos de describir.

Milady había dado en el clavo.

—Sí, ve, ve —dijo la presa a su cuñado—, las consecuencias se acercan, al contrario, pero tú, necio, no las verás hasta que ya no puedas evitarlas.

Se restableció el silencio, y cuando dos horas después sirvieron la cena a milady, la encontraron ocupada en hacer en voz alta sus oraciones, oraciones que aquella aprendiera de un viejo servidor de su segundo marido, puritano y austero si los había.

Milady, que estaba como en éxtasis, ni siquiera pareció fijar la atención en lo que pasaba a su derredor.

Felton hizo seña de que no distrajesen a la rezadora, y cuando la mesa estuvo dispuesta convenientemente, salió de puntillas con los soldados.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker