Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros El barón desvió los ojos del rostro de milady, los posó en el papel, y leyó lo siguiente:
Por el presente se ordena la conducción de…
—El nombre está en blanco —repuso Winter, interrumpiéndose—. Si tenéis alguna preferencia por este o el otro punto, manifestádmelo, y con tal esté a un millar de leguas de Londres, os complaceré. Prosigo.
Por el presente se ordena conducir a…, a la llamada Charlotte Backson, herrada por la justicia del reino de Francia, pero puesta en libertad después del castigo, donde deberá residir, sin que pueda alejarse más de tres leguas, y si intentara evadirse, se le aplicará la pena de muerte. Para su alojamiento y sostén recibirá cinco chelines diarios.
—Esa orden no me atañe a mà —replicó con frialdad milady—; lleva otro nombre que el mÃo.
—¿Acaso tenéis alguno?
—El de vuestro hermano.
—Os engañáis, mi hermano era vuestro segundo marido, y el primero que tuvisteis vive todavÃa. Decidme cómo se llama este último y pondré su nombre en lugar del de Charlotte Backson. ¿No?… ¿No queréis?… ¿Guardáis silencio? Muy bien, seréis inscrita bajo el nombre que ya consta en este papel.