La Cautiva
La Cautiva escudo fuerte es tu diestra,
y, ¿qué vale una mujer?
Huyamos, tú de la muerte,
yo de la oprobiosa suerte
de los esclavos; propicio
el cielo este beneficio
nos ha querido ofrecer.
No insensatos lo perdamos.
Huyamos, mi Brián, huyamos;
que en el áspero camino
mi brazo y poder divino
te servirán de sostén.
–Tu valor me infunde fuerza,
y de la fortuna adversa,
amor, gloria o agonÃa
participar con MarÃa
yo quiero. Huyamos; ven, ven–.
Dice Brián y se levanta;
el dolor traba su planta,
mas devora el sufrimiento;
y ambos caminan a tiento
por aquella obscuridad.
Tristes van; de cuando en cuando,
la vista al cielo llevando,
que da esperanza al que gime.
¿Qué busca su alma sublime?
La muerte o la libertad.