Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Thak Chan no cazaba ningún león. Era imposible que intentara siquiera cazar ningún león, pues jamás había visto u oído uno en toda su vida; tampoco lo habían hecho ninguno de sus antepasados en todo el tiempo del que se tenía constancia. Mucho tiempo atrás, antes de que Chac Tutul Xiu hubiera emigrado de Yucatán, el pueblo de Thak Chan había conocido el jaguar, y su recuerdo les había acompañado a través de las grandes aguas hasta esta distante isla y preservado en duradera piedra en los templos y en las estelas que habían construido allí. Thak Chan era un cazador de la ciudad de Chichén Itzá, que Chac Tutul Xiu había fundado en esta isla que había encontrado y llamado Uxal en recuerdo a la ciudad en la que él había nacido.
Thak Chan estaba cazando el jabalí, el cual, si se le excitaba, podía ser tan peligroso como Numa, el león; pero, hasta ahora, Thak Chan no había tenido suerte.
Thak Chan entró en un pequeño claro natural del bosque, y cuando lo hizo le llamó la atención y sorprendió un amenazador gruñido procedente del lado opuesto. Frente a él se encontraba el rostro de la bestia más aterradora que jamás hubiera visto.
