Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Patricia veĂa el ocĂ©ano desde el saliente donde estaba sentada, pero no podĂa ver nada de la isla; y por lo tanto, despuĂ©s de descansar, fue un poco más lejos. AquĂ el paisaje era mucho más abierto y muy hermoso, con orquĂdeas que colgaban en esplĂ©ndidos ramos en muchos árboles, y crecĂan en profusiĂłn jengibre e hibiscus; tambiĂ©n habĂa aves con plumaje amarillo y aves con alas de color escarlata que iban de árbol en árbol. Era un panorama idĂlico y pacĂfico que le tranquilizĂł los nervios y borrĂł el Ăşltimo vestigio de su ira.
Se alegraba de haber encontrado aquel lugar tranquilo y se estaba felicitando a sĂ misma y planeando ir allĂ a menudo, cuando un gran tigre saliĂł de la maleza y se detuvo frente a ella. MovĂa la punta de la cola con nerviosismo, y gruñendo habĂa separado los labios para mostrar sus grandes colmillos amarillos.
Patricia Leigh-Burden rezó en silencio mientras se llevaba el rifle al hombro y disparaba dos veces en rápida sucesión.