Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —De modo que dejaron regresar a Schmidt y a su pandilla —gruñó Tarzán—. Me sorprende por parte del coronel.
—Básicamente, fue culpa de esa horrible vieja —dijo Janette.
—Vamos —dijo Tarzán—, volveremos lo antes posible —y echándose a Janette al hombro, se subió a los árboles.
Mientras él y Janette se aproximaban al Campamento Saigón, De Groote, Tibbet y los dos marineros avistaron el campamento de Schmidt.
Recorrieron con la vista el campamento y no vieron a Janette, pero De Groote vio a dos hombres que yacĂan en el suelo, y los lascares acurrucados a un lado, aparentemente aterrorizados.
Abdullah fue el primero en ver a De Groote y su grupo, y como sabĂa que venĂan a vengarse y no tendrĂan clemencia, se llevĂł el rifle al hombro y disparĂł. ErrĂł el tiro, y De Groote y Tibbet corrieron hacia delante, disparando, con los dos marineros, armados solo con arpones, pisándoles los talones.
Se intercambiaron varios disparos simultáneamente, y Oubanovitch y Abdullah Abu Néjm fueron abatidos.