Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De Groote y Tibbet siguieron corriendo, seguidos por los marineros, dispuestos a acabar con todos los hombres que aún presentaran pelea; pero el ruso, el árabe y Krause estaban muertos, y Schmidt se retorcía y gritaba agonizante, incapaz de hacerles ya ningún daño.

De Groote se inclinó sobre él.

—¿Dónde está miss Laon? —preguntó.

Gritando y profiriendo maldiciones, casi ininteligibles sus palabras, Schmidt murmuró:

—El salvaje, maldito sea, se la llevó —y entonces murió.

—¡Gracias a Dios! —exclamó De Groote—; ahora está a salvo.

Los cuatro cogieron las armas y la munición de los cuerpos de los muertos, y con la autoridad que estas les daban obligaron a los lascares a recoger los fardos y echar a andar de vuelta hacia el Campamento Saigón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker