Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos En Bangali, Tarzán estaba sentado en el bungaló del coronel Gerald Giles-Burton.
—La impresiĂłn que me ha producido su noticia no ha sido tan grande como habrĂa podido ser —dijo el coronel Burton—. HacĂa tiempo que daba por muerto a mi chico. Sin embargo, saber que estaba vivo y cerca de aquĂ…, eso era duro de soportar. ÂżTienen alguna idea de quiĂ©n le matĂł?
—Ellos están seguros de que lo hice yo.
—QuĂ© tonterĂa —dijo Burton.
—En el safari hay tres hombres con los que tuvo problemas. Todos amenazaron con matarle. Pero por lo que oĂ, todas las amenazas las hacĂan en el calor de la ira, y probablemente no significaban nada. Solo uno de ellos podĂa pensar que tenĂa motivos para matarle.
—¿Quién era? —preguntó Burton.
—Un tipo llamado Trent, que estaba enamorado de lady Barbara. Ese era el único motivo real, por lo que pude saber.
—A veces es un motivo muy extraño —dijo Burton.
—Sin embargo —prosiguiĂł Tarzán—, Trent no matĂł a su hijo. No pudo hacerlo. Si el asesino estaba en el campamento, yo le habrĂa encontrado si ellos no me hubieran hecho marchar.
