Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos A veces es difícil saber dónde empezar a contar una historia. Recuerdo a un conocido mío que, al contar un accidente en el que una vecina se había caído por las escaleras del sótano y se había roto una pierna, relataba todos los matrimonios y las muertes de una generación o dos de la familia antes de llegar al meollo de la historia.
En el caso presente, podría remontarme a Ah Cuitok Tutul Xiu, el maya que fundó Uxmal, en Yucatán, en el año 1004 de nuestra era; y de él podría pasar a Chab Xib Chac, el Hombre Rojo, que destruyó Mayapán en 1451 y asesinó a toda la familia de tiranos Cocom; pero no lo haré. Me limitaré a mencionar que Chac Tutul Xiu, descendiente de Ah Cuitok Tutul Xiu, movido por esa extraña necesidad migratoria de los mayas y por consejo del Ah Kin Mai, o jefe de los sacerdotes, partió de Uxmal con muchos de sus seguidores, nobles, guerreros, mujeres y esclavos, y se dirigió hacia la costa, donde construyó varias grandes canoas dobles hechas de troncos de árbol vaciados y embarcó en una de ellas para surcar el amplio Pacífico, sin que nunca jamás volviera a saberse nada de él en su tierra natal.
