Tragedias griegas
Tragedias griegas YOLAO.— ¡Ea! ¡Oh tú que destacas muchísimo entre todas las mujeres por tu buen ánimo! Sábete que serás la más honrada con mucho por nosotros, tanto viva como muerta. ¡Váyate bien! [600] Pues me impone respeto decir palabras de mal agüero a la diosa a quien está consagrado tu cuerpo, a la hija de Deméter. ¡Oh hijos! Me muero. Mis miembros se desmayan de pena. Cogedme y apoyadme en un asiento, cubriéndome ahí con este peplo, hijos. [605] Que no me alegro con lo que está ocurriendo, ni con que no sea posible vivir si no se cumple el oráculo. Efectivamente es una calamidad mayor, pero también esto es una desgracia.
ESTÁSIMO 2.º
CORO.—
Estrofa.: Afirmo que sin la intervención de los dioses ningún hombre consigue ser feliz ni desgraciado. [610] Ni tampoco una misma casa se encuentra siempre en la prosperidad. Un destino diferente sigue a otro. A uno que viene de lo alto lo deja abatido,, y a un vagabundo lo hace dichoso. [615] No es lícito huir de lo fijado por la suerte. Nadie lo rechazará con su saber, sino que quien lo desee siempre se esforzará en vano.