El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I En el día hice mi memorial como pude y escribí la carta a mi tío, en la que le daba cuenta de mi desgracia; de la inocencia que me favorecía, a lo menos en lo sustancial; del estado en que me hallaba, y de la afrenta que amenazaba a toda la familia, concluyendo con decirle, que aunque yo había ocultado mi nombre, poniéndome el de Sancho Pérez, de nada serviría esto si me sacaban a la calle, pues todos me conocerían y se haría manifiesta nuestra infamia; y así, que en obsequio del honor de su pariente el señor mi padre y de sus mismos hijos y descendencia, cuando no por mí, hiciera por redimirme de tal afrenta, mandándome en el pronto alguna cosa para granjear al escribano.
Cerré la carta, y de fiado se la encomendé a tío Chepito el mandadero para que se la llevara a mi pariente. Esto fue a las oraciones de la noche; mas siempre me faltaba un real para completar los cuatro que debía dar al portero por la presentación del escrito.