Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Me lo hace mucha veces —decía la nodriza—, y no hago más que limpiarla continuamente! ¡Si tuviera la amabilidad de encargar a Camus, el tendero, que me deje sacar un poco de jabón cuando lo necesito!, sería incluso más cómodo para usted; así no la molestaría.

—¡Bueno, bueno! —dijo Emma—. ¡Hasta luego, tía Rolet!

Y salió, limpiándose los pies en el umbral de la puerta.

La buena señora la acompañó hasta el fondo del corral, mientras que le hablaba de lo que le costaba levantarse de noche.

A veces estoy tan rendida que me quedo dormida en la silla; por esto, debería usted al menos darme una librita de café molido que me duraría un mes y que tomaría por la mañana con leche.

Después de haber aguantado sus expresiones de agradecimiento, Madame Bovary se fue; y ya había caminado un poco por el sendero cuando un ruido de zuecos le hizo volver la cabeza: ¡era la nodriza!

—¿Qué pasa?

Entonces la campesina, llevándola aparte, detrás de un olmo, empezó a hablarle de su marido, que, con su oficio y seis francos al año que el capitán…

—Termine pronto —dijo Emma.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker