Madame Bovary
Madame Bovary Cuando entró como un torbellino en el portal del «Lion d'Or», el doctor, gritando muy fuerte, mandó desenganchar su caballo, después fue a la caballeriza a ver si comÃa bien la avena; pues, cuando llegaba a casa de sus enfermos, se preocupaba ante todo de su yegua y de su cabriolet. Se decÃa incluso a este propósito: «¡Ah!, ¡el señor Canivet es un extravagante!». Y será más estimado por este inquebrantable aplomo.
Ya podÃa hundirse el mundo, que él no alterarÃa el menor de sus hábitos.
Homais se presentó.
—Cuento con usted —dijo el doctor—. ¿Estamos preparados? ¡Adelante!
Pero el boticario, sonrojándose, confesó que él era muy sensible para asistir a semejante operación.
—Cuando se es simple espectador —decÃa—, la imaginación, comprende, se impresiona. Y además tengo el sistema nervioso tan…