Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ella declaró que no podía dárselo. Lheureux se deshizo en lamentaciones y le recordó todas las atenciones que había tenido con ella.

En efecto, de los dos pagarés firmados por Carlos, Emma, hasta entonces, sólo había pagado uno. En cuanto al segundo, el comerciante, a instancias de ella, había accedido a sustituirlo por otros dos, que a su vez fueron renovados aplazando mucho la fecha de su vencimiento. Después, sacó del bolsillo una lista de artículos no pagados aún, a saber: las cortinas, la alfombra, la tela para las butacas, varios vestidos y varios artículos de tocador, cuyo valor ascendía a unos dos mil francos.

Emma bajó la cabeza; Lheureux añadió:

—Pero si usted no dispone de dinero, tiene «bienes».

Y le indicó una pobre casucha sita en Barneville, cerca de Aumale, que no rentaba gran cosa. Antaño pertenecía a una pequeña granja vendida por el señor Bovary, pues Lheureux lo sabía todo, hasta las hectáreas que medía y el nombre de los colindantes.

—Yo, en su lugar, me desprendería de ella, y aún me sobraría dinero.

Emma señaló la dificultad de encontrar comprador; Lheureux le dio esperanzas de encontrarlo; pero ella le preguntó cómo se las arreglaría para poder vender.

—¿No tiene usted el poder? —le replicó él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker