Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La niña llegó en brazos de su muchacha, con su largo camisón, de donde salían su pies descalzos, seria y casi soñando todavía. Observaba con extrañeza la habitación toda desordenada, y pestañeaba deslumbrada por las velas que ardían sobre los muebles. Le recordaban, sin duda, las mañanas de Año Nuevo o de la mitad de la Cuaresma cuando, despertada temprano a la luz de las velas, venía a la cama de su madre para recibir allí sus regalos, pues empezó a decir:

—¿Dónde está mamá?

Y como todo el mundo se callaba:

—¡Pero yo no veo mi zapatito!

Felicidad la inclinaba hacia la cama, mientras que ella seguía mirando hacia la chimenea.

—¿Lo habrá cogido la nodriza? —preguntó.

Y al oír este nombre, que le recordaba sus adulterios y sus calamidades, Madame Bovary volvió su cabeza, como si sintiera repugnancia de otro veneno más fuerte que le subía a la boca. Berta, entretanto, seguía posada sobre la cama.

—¡Oh!, ¡qué ojos grandes tienes, mamá!, ¡qué pálida estás!, ¡cómo sudas!

Su madre la miraba.

—¡Tengo miedo! —dijo la niña echándose atrás.

Emma le cogió la mano para besársela; la niña forcejeaba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker