El Gran Meaulnes
El Gran Meaulnes «Agustín»
Pasó el tiempo. Inútilmente esperé unas líneas de Meaulnes el lunes de Pascua y los días siguientes tan tranquilos después de la euforia de las fiestas, que dan la sensación de que resta una sola cosa por hacer: esperar el verano. Pronto llegó la época de los exámenes y un calor insoportable, cuyo vaho sofocante atacaba al poblado sin que llegara a disiparlo un poco de brisa. La noche no traía ningún frescor, y por lo tanto, aquel infierno no tenía tregua. Y en aquel inaguantable mes de junio recibí la segunda carta del gran Meaulnes.
«Junio de 189…»