Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 2-4-96.
Tu manuscrito irá mañana a manos de Deuticke[290]. Acabo de leerlo y me gusta muchísimo; pronto podremos discutirlo. Me encanta comprobar que eres capaz de sustituir todos mis cabos sueltos por «cosas reales». Esto quizá nos lleve a una explicación orgánica de la diferencia entre neurastenia y neurosis de angustia, a la cual yo llegue dejándome guiar por una especie de instinto clínico. Siempre pensé que la neurosis de angustia —como todas las neurosis en general— debía ser un estado fundamentalmente tóxico, y a menudo pensé en la similitud sintomatológica de la neurosis de angustia con la enfermedad de Basedow, de la cual quizá te puedas ocupar alguna vez…
En general estoy progresando bastante bien con la psicología de las neurosis, y tengo buenos motivos para estar satisfecho. Espero que también prestes oído a algunas cuestiones metapsicológicas que he de plantearte…
