Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta La muerte de Moisés a manos de su pueblo judío, reconocido por Sellin a partir de sus huellas en la tradición, curiosamente también admitido por el joven Goethe sin prueba alguna, se convierte así en una pieza imprescindible de construcción, un importante eslabón entre el olvidado proceso de los tiempos protohistóricos y su posterior resurgimiento bajo la forma de las religiones monoteístas. Es una conjetura plausible que el remordimiento por el asesinato de Moisés dio impulso a la fantasía de deseo del Mesías que había de volver y traer a su pueblo la redención y el prometido dominio del mundo. Si Moisés fue ese primer Mesías, entonces Cristo se convirtió en su sustituto y sucesor, entonces también Pablo pudo apostrofar con cierta justificación histórica a los pueblos: «Ved, el Mesías ha vuelto realmente, ha sido asesinado ante vuestros ojos». Entonces también la resurrección de Cristo tiene una parte de verdad histórica, pues era el protopadre de la horda primitiva, que había vuelto transfigurado para ocupar como hijo el puesto del padre.