Autobiografía

Autobiografía

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En las caricaturas de los periódicos liberales y en las cartas de la prensa liberal se representaba generalmente a Lord Hugh Cecil como un asceta medieval; todo con mucha moderación y refinamiento para que no le acusaran de santo. «F. C. G.» siempre lo dibujaba con una casaca larga y un birrete de estilo italiano, y cuando podía, lo representaba llevando algo parecido a una vidriera gótica. En mi simplicidad, me impregné de todos aquellos detalles, que no sólo no me parecían tan horrorosos como a los clientes del Daily News, sino que me ayudaban a creer que un caballero tan obviamente intelectual estaba realmente enamorado de la arquitectura y la autoridad medieval. Después conocí a Lord Hugh Cecil. Lo vi por primera vez en casa de Wilfrid Ward, aquel gran centro distribuidor de filosofías y teologías. La vasta y valiosa obra de Wilfrid Ward revelaba sobradamente que él tenía mucha mejor sintonía con los Cecil, los Balfour y el resto de ellos de la que yo tendría nunca. Escuché la lúcida exposición de Lord Hugh sobre su postura. Ningún amante de la lógica habría podido quedarse indiferente ante una cabeza tan lógica, y yo extraje varias conclusiones sobre él; en primer lugar, que tenía muchas ideas propias y, en segundo, que contemplaba todas las ideas, incluidas las suyas, con lo que podríamos decir cierta distancia. Pero lo que más me impresionó de él fue su protestantismo. Yo estaba aún muy lejos de convertirme al catolicismo, pero creo que fue el perfecto y sólido protestantismo de Lord Hugh el que me reveló que yo ya no era protestante. Él era, y quizá lo sea todavía, el único protestante de verdad, porque su religión resulta intensamente real. De vez en cuando, sorprende al mundo en el que vive con una rigurosa y honrada defensa de la ética y teología cristianas en las que todo protestante creyó un día, porque el mundo protestante inglés de hoy resulta algo muy curioso y sutil que no se me ocurriría criticar; sin embargo, diría, sin temor a ofender, que si bien este mundo se siente un poco perturbado ante un protestante que acepta el catolicismo, le altera muchísimo más un protestante que aún preserve el protestantismo. Pensé en aquellas viejas y queridas caricaturas radicales del medievalista con casaca y reí aliviado. El viejo Kensit era un jesuita comparado con Hugh Cecil, porque el anti-ritualismo es sólo una forma subvertida de ritualismo, y el pobre Kensit cometió la ingenuidad de dejar que le fotografiaran con un crucifijo en la mano. Pensé que resultaba extraño que un Cecil se hiciera famoso por rebelarse contra la Reforma, pero he vivido lo suficiente para ver cómo el patrioterismo estridente acusaba a esos hombres de proteger a Alemania, igual que un día el radicalismo estridente les había acusado de favorecer a Roma. Sin embargo, también he vivido lo suficiente para darme cuenta de que Hugh Cecil ha sido tan heroicamente leal a su casa como a su país. No ha habido hombre más fiel que él a la tradición de la gran Inglaterra protestante que estableció el gran genio fundador de su familia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker