La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –¡Un intermediario! – exclamó Muscari con una sonrisa-, ¿es ésa tu última ocupación?. Y ¿para quién trabajas?.
–¡Oh!, para un hombre llamado Harrogate y su familia, creo.
–¿No será el banquero del hotel?.
–Ése es el hombre -respondió el intermediario.
–¿Paga bien? – preguntó inocentemente el trovador.
–Me pagará -dijo Ezza con una sonrisa enigmática-. Pero soy una especie rara de intermediario.
A continuación, cambiando bruscamente la conversación, dijo:
–Tiene una hija y un hijo.