La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –La hija es divina -afirmó Muscari-; el padre y el hijo son humanos, supongo. Pero dadas sus cualidades inofensivas, ¿acaso no supone ese banquero un espléndido apoyo a mi argumento?. Harrogate tiene millones en sus bancos, y yo tengo…, bueno, un agujero en el bolsillo. Pero tú no podrÃas decir que él es más listo que yo, o más osado, o incluso que posee más energÃa. No es inteligente, sus ojos son como botones azules; no tiene energÃa, se mueve de una silla a otra como si fuese un paralÃtico. Es un conciente y amable cabeza de chorlito pero ha acumulado dinero simplemente porque se dedica a coleccionarlo, igual que un muchacho colecciona sellos. Tú eres demasiado fuerte mentalmente para dedicarte a los negocios, Ezza. No avanzarás. Para ser lo suficientemente inteligente y conseguir todo ese dinero, uno debe ser lo suficientemente estúpido para desearlo.
–Yo soy lo suficientemente estúpido para eso -dijo Ezza sombrÃo-, pero te sugerirÃa que dejases tu crÃtica al banquero, pues ahà viene.