El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Comerás conmigo, Rodan —continuó diciendo—. Esta noche, tú serás mi invitado. ¡Ando! —ordenó a su esclavo negro—, extiende una alfombra para mi amigo Rodan, el fabricante de lanzas, que ha venido para que le aconseje. Será mi invitado de honor. Tráele mucha comida y el mejor vino para que se complazca en beber.
»Ahora, dime qué es lo que te preocupa.
—Se trata del regalo del rey.
—¿El regalo del rey? ¿El rey te ha hecho un regalo que te causa problemas? ¿Qué clase de regalo?
—Me dio cincuenta monedas de oro porque le gustó mucho el diseño de las nuevas lanzas de la guardia real y ahora estoy muy apurado.
»A cualquier hora del dÃa me siento acosado por personas que querrÃan compartirlas conmigo.
—Es natural, hay muchos hombres que querrÃan tener más oro del que tienen y, que aquellos que lo obtienen fácilmente lo compartieran con ellos. Pero, ¿no puedes decirles que no? ¿No eres lo bastante fuerte como para defenderte?
—Hay muchos dÃas que puedo decir que no pero otras veces es más fácil decir que sÃ. ¿Puede alguien negarse a compartir este dinero con su hermana a la que se siente muy ligado?
—Seguramente tu hermana no querrá privarte de la alegrÃa de tu recompensa.