El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »El oro se amasa rápidamente cuando produce unos ingresos importantes como observaréis en la siguiente historia: un granjero llevó diez monedas de oro a un prestamista cuando nació su primer hijo y le pidió que las prestara hasta que el hijo tuviera veinte años. El prestamista hizo lo que se le pedía y permitió un interés igual a un cuarto de la cantidad cada cuatro años. El granjero le pidió que añadiera el interés al capital porque había reservado el dinero enteramente para su hijo.
»Cuando el chico cumplió veinte años, el granjero acudió a casa del prestamista para preguntar sobre el dinero. El prestamista le explicó que las diez monedas de oro ahora tenían un valor de treinta y una monedas porque gracias al interés que se ganaba sobre los intereses anteriores, la cantidad de partida se había acrecentado.
»El granjero estaba muy contento y como su hijo no necesitaba el dinero, lo dejó al prestamista. Cuando el hijo tuvo cincuenta años y el padre ya había muerto, el prestamista devolvió al hijo ciento sesenta y siete monedas.
»Es decir que, en cincuenta años, el dinero se había multiplicado aproximadamente por diecisiete.