Historias de San Petersburgo
Historias de San Petersburgo Pero Chartkov comprendió que los temores de la señora estaban inspirados por el color amarillo y la calmó, explicando que sólo se proponÃa dar más brillo y expresión a los ojos. En realidad le remordÃa la conciencia y querÃa darle al retrato un poco más de parecido con el original, no fuese a acusarle alguien de una total falta de escrúpulos. En efecto, los rasgos de la jovencita acabaron por resaltar más netamente en las facciones de Psique.
–¡AsÃ! ¡No hace falta nada más! –dijo en seguida la madre, temerosa de que el parecido acabase por ser excesivo.