Historias de San Petersburgo
Historias de San Petersburgo Al fin se preguntó: “Pero ¿tenía yo realmente talento? ¿No me engañaría?” Con este pensamiento se acercó a sus obras primeras, pintadas con tanta pureza y tanto desinterés en el pobre tugurio de la apartada isla de Vasílievski, lejos de la gente, de la abundancia y de las vanidades. Al acercarse ahora a ellas se puso a observarlas con atención, al tiempo que resurgía en su memoria toda su humilde vida de entonces.
–Pues si –profirió desesperado–. Tenía talento. En todo esto se ven sus indicios y sus huellas.