Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka —Seguramente algún diablo —ojalá no llegue a beber ese perro su copa de vodka por la mañana— se ha mezclado en esto —continuó Chub, secándose el bigote con la manga—. En verdad, parece hecho a propósito… Hace un momento, cuando estaba sentado en casa, miré por la ventana y hacÃa una noche espléndida. HabÃa una claridad extraordinaria y la nieve brillaba a la luz de la luna. Se veÃa todo como si fuera de dÃa. Pero, en cuanto llega el momento de salir, se cierne sobre la tierra esta oscuridad impenetrable.