Las Veladas de Dikanka

Las Veladas de Dikanka

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La luna despedía una claridad maravillosa. No es fácil explicar lo agradable que resulta, en una noche así, deambular entre grupos de muchachas que ríen y cantan y mozos dispuestos a prodigar todas las bromas y burlas que les sugiere la alegre y risueña noche. Bajo una gruesa pelliza se siente calor; el hielo confiere un rubor más intenso a las mejillas; en cuanto a las travesuras, es el mismo maligno el que os empuja a realizarlas.

Grupos de muchachas con sacos irrumpieron en la jata de Chub y rodearon a Oksana. Los gritos, las carcajadas y las charlas aturdieron al herrero. Todas se apresuraban a anunciarle a la bella alguna novedad, vaciaban los sacos y mostraban con orgullo sus panes, salchichas y buñuelos, recibidos en gran cantidad por sus villancicos. Oksana parecía muy alegre y contenta, conversaba con unas y con otras y reía sin parar. El herrero contemplaba con envidia y enfado esa alegría y por una vez maldijo los villancicos, aunque en realidad le gustaban con locura.

—¡Eh, Odarka! —dijo la bella dirigiéndose a una de las muchachas—: ¡llevas unos botines nuevos! ¡Ah, qué bonitos son! ¡Y con adornos dorados! Eres muy afortunada, Odarka, de tener una persona que te compra todo lo que quieres. Yo no tengo a nadie que me procure unos botines tan bonitos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker