Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Al tiempo que el herrero se disponía a obrar con decisión, un espíritu maligno le mostró la imagen risueña de Oksana, mientras le decía con voz burlona: «¡Consígueme, herrero, los botines de la zarina, y me casaré contigo!». Del herrero se apoderó una intensa agitación y Oksana se convirtió en su único pensamiento.
Grupos de cantantes —los mozos por un lado y las muchachas por otro— corrían de una calle a otra. Pero el herrero caminaba sin fijarse en nada y sin participar en unas diversiones que en el pasado nadie había amado tanto como él.