Las Veladas de Dikanka

Las Veladas de Dikanka

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Cómo vamos a recibir a los invitados, señor? ¡Los polacos se acercan por el lado de las praderas! —dijo Stetsko, entrando en la jata.

—Sé lo que están buscando —dijo Danilo, levantándose—. ¡Ensillad los caballos, mis fieles servidores! ¡Ponedles los arneses! ¡Desenvainad los sables! ¡No olvidéis proveeros de plomo! ¡Tenemos que recibir a los invitados como se merecen!

Pero apenas habían tenido tiempo los cosacos de montar en sus caballos y de cargar sus mosquetes, cuando los polacos, como hojas otoñales caídas del árbol, cubrieron toda la colina.

—¡Ya tenemos con quién entretenernos! —exclamó Danilo, mirando a los gordos señores polacos que, montados en caballos guarnecidos de oro, se balanceaban con aire grave al frente de sus tropas—. ¡Por lo visto, otra vez se nos presenta un jolgorio de los buenos! ¡Diviértete por última vez, alma cosaca! ¡Alegraos, muchachos, ha llegado el momento de la fiesta!

Y la diversión se extiende por las montañas. Empieza el festejo. Brillan las espadas, vuelan las balas, relinchan y patean los caballos. Los gritos enloquecen la cabeza, el humo ciega los ojos. Todo se confunde. Pero el cosaco presiente dónde está el amigo y dónde el enemigo. Resuena una bala y un bravo jinete cae de su montura; voltea una espada y rueda por el suelo una cabeza, murmurando confusas palabras.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker