Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Pero en medio de la contienda se distingue la tapa roja del gorro cosaco del señor Danilo; el cinturón dorado del caftán azul llama la atención; las crines de su caballo moro se arremolinan. Como un pájaro, aparece en un lado y en otro; grita y agita su sable de Damasco, descargando golpes a un lado y a otro. ¡Golpea, cosaco! ¡Diviértete, cosaco! Que tu arrojado corazón se regocije, pero no te fijes en los caftanes ni en los arneses dorados. ¡Aplasta el oro y las piedras preciosas! ¡Acomete, cosaco! ¡Diviértete, cosaco! No mires atrás: los polacos impíos prenden fuego ya a las jatas y liberan el asustado ganado. Como un torbellino, el señor Danilo vuelve grupas y su gorro de tapa roja brilla ya junto a las jatas, mientras el número de los que le rodean empieza a ralear.