Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Vista por delante no está mal, pero por detrás parece un diablo.
(De un cuento popular).
—¿Has oÃdo, Vlas? —dijo en medio de la noche, incorporándose, uno de los muchos hombres que dormÃan al raso—. ¡Cerca de nosotros alguien ha mencionado al diablo!
—¿Y a mà qué me importa? —farfulló el gitano que habÃa a su lado, estirándose—. ¡Que invoque a toda su parentela si le place!
—¡Pero es que gritaba como si lo estuvieran aplastando!
—¡El hombre dice no pocas mentiras cuando duerme!
—Como quieras, pero debemos asegurarnos de que no ha pasado nada. Dame luz.
El otro gitano, refunfuñando, se puso en pie, por dos veces hizo saltar unas chispas que brillaron como relámpagos, sopló la yesca y, con un candil en las manos, formado por un tiesto roto lleno de grasa de cordero —el tipo de lámpara habitual en Ucrania—, se puso en marcha, iluminando el camino.
—¡Alto! Aquà hay algo. ¡Alumbra este punto!
En ese momento varios hombres se unieron a ellos.
—¿Qué es lo que hay en el suelo, Vlas?