Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka ¿No es así como la alegría, ese huésped bello e inconstante, se aleja de nosotros? ¿No es vano esperar que un sonido solitario pueda expresar regocijo? En su propio eco se percibe ya la tristeza y la desolación. ¿No es así como los alegres compañeros de una juventud tumultuosa y libre desaparecen uno tras otro por el mundo, dejando solo a su antiguo compañero? ¡Qué tristeza la del abandonado! En su corazón se aposentan la pena y la amargura, y en nada encuentra ya consuelo.