Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Pidorka lo intentó todo: pidió consejo a los curanderos, vertió el perepoloj, coció la soniáshnitsa[9]… Pero no sirvió de nada. Asà pasó el verano. Muchos cosacos segaron el heno y recogieron el trigo; algunos otros, más aventureros, se lanzaron a nuevas correrÃas. En nuestros pantanos aún habÃa bandadas de patos, pero no quedaba ni rastro de reyezuelos.