Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka —¡El hopak no se baila asĂ! Ya me parecĂa a mĂ que no salĂa bien. ÂżQuĂ© es lo que dice el compadre?… A ver: ¡hop, tralá!, ¡hop, tralá!, ¡hop, hop, hop! —AsĂ hablaba consigo mismo un campesino de mediana edad, bastante achispado, mientras bailaba en medio de la calle—. ¡AsĂ no se baila el hopak, os lo digo yo! ¡Para quĂ© voy a mentir! ¡No, no se baila asĂ! Vamos a ver: ¡hop, tralá!, ¡hop, tralá!, ¡hop, hop, hop!
—¡Ese hombre está mal de la cabeza! Si al menos fuera joven… ÂżPero quĂ© hace un perro viejo bailando por la noche en medio de la calle? ¡Se van a reĂr de Ă©l hasta los niños! —gritĂł una mujer madura que pasaba por la calle, llevando en las manos un montĂłn de paja—. ¡Vete a tu casa! ¡Hace tiempo que deberĂas estar durmiendo!