Sab
Sab —¿Quién sabe —dijo—, si uno de estos cuatros billetes será el premiado? ¡Oh! ¡Si fuese el de Carlota! ¡Qué felicidad! Pero, no —añadió prontamente el generoso caballero—; más bien deseo que sea el de Teresa: ella lo necesita más. ¡Pobre huérfana, que no ha heredado más que un mezquino patrimonio! Carlota será sin la loterÃa bastante rica, mayormente casándose con Enrique Otway.
Enrique partió para Guanaja pasados tres dÃas en Cubitas y la familia de B… para Bellavista, después de dejar instalada a Martina en su nuevo domicilio, colmándola de regalos y recibiendo en cambio sus bendiciones.
¡Cómo pierden su hermosura los objetos mirados por los ojos de la tristeza! Carlota al restituirse a Bellavista miraba con indiferencia aquellos mismos campos, fértiles y hermosos, que tan grata impresión le causaran tres dÃas antes, admirándolos con Enrique.
Iba a estar ocho dÃas separada de aquel objeto de toda su ternura y su tristeza era tanto mayor cuanto que una vaga inquietud, un indefinible temor atormentaban por primera vez su imaginación.