Sab

Sab

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luego abrazó a Carlota rogandola nuevamente fuese a descansar algunas horas con sus hermanitas, cuyos rostros infantiles estaban descoloridos con la mala noche.

Carlota tomó en su brazos una después de otra a las cuatro niñas.

—Sí —las dijo—, venid a descansar, pobres criaturas, que en toda la noche habéis velado y llorado conmigo. Y tú, Teresa —añadió fijando en su amiga una mirada de indulgencia y compasión—, descansa también, querida mía, por que también padeces.

Se levantó entonces y sostenida por Enrique y rodeada de sus hermanas, como de un coro de ángeles, retirose a su aposento, después de estampar un beso en la frente pálida y resignada de su amiga.

Para obligar a acostarse a sus hermanitas, que no querían apartarse de ella un momento, echose vestida sobre la cama, y en torno suyo se colocaron las cuatro niñas, que no tardaron en dormirse.

Enrique cerró la cortina recomendando a su joven esposa procurarse también dormir, mientras él se ocupaba en arreglar algunos papeles de los que el señor B… le había encargado.

—Si, —dijo Carlota—, guardaré silencio para no despertar a estas pobres niñas, pero no salgas del aposento, Enrique, porque te lo confieso, tengo miedo. Esta muerte de Sab tan repentina me ha causado una fuerte impresión.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker