Sab
Sab Las diversas y vivas emociones que Carlota habÃa experimentado en pocas horas, agitáronla de tal modo que se sintió indispuesta y tuvo necesidad de recogerse en su estancia. Teresa la hizo acostar y colocose ella a la cabecera del lecho mientras el señor de B… fumando cigarros y columpiándose en su hamaca, pensaba en la extremada sensibilidad de su hija, tratando de tranquilizar su corazón paternal de la inquietud que esta sensibilidad tan viva le causaba, repitiéndose a sà mismo: «Pronto será la esposa del hombre que ama: Enrique es bueno y cariñoso, y la hará feliz. Feliz como yo hice a su madre cuya hermosura y ternura ha heredado».
Mientras él discurrÃa asà sus cuatro hijas pequeñas jugaban alrededor de la hamaca. De rato en rato llegábanse a columpiarle y don Carlos las besaba reteniéndolas en sus brazos.
—Hechizos de mi vida —las decÃa—, un sentimiento más vivo que el afecto filial domina ya el corazón de Carlota, pero vosotras nada conocéis todavÃa más dulce que las caricias paternales. Cuando un esposo reclame toda su ternura y sus cuidados vosotras consagraréis los vuestros a hermosear los últimos dÃas de vuestro anciano padre.