Sab
Sab —No me queda duda, Carlota de B… aun después de heredar a su padre no poseerá más que una módica fortuna: ¡y luego en fincas deterioradas, perdidas!… ¡Bah, bah! Estos malditos isleños saben mejor aparentar riquezas que adquirirlas o conservarlas. Pero en fin, no faltan en el país buenos caudales; y no, no te casarás con Carlota de B… mientras haya otras varias en que escoger, tan buenas y más ricas que ella. ¿Dudas tú que cualquiera de estas criollas, la más encopetada, se dará por muy contenta contigo? Ja, ja, de eso respondo yo. Gracias al cielo y a mi prudencia nuestro mal estado no es generalmente conocido, y en este país nuevo la llamada nobleza no conoce todavía las rancias preocupaciones de nuestra vieja aristocracia europea. Si D. Carlos de B… hizo algunos melindres ya ves que tuvo a bien tomar luego otra marcha. Yo te fío que te casarás con quien se te antoje.