Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y eso, ¿qué importa?

—¡Cómo! ¿Con los pies sucios?

Mikha vociferó:

—Pero ¿quién manda aquí, tú o yo?

Tenía la boca ligeramente hendida, unos dientes grandes y unos brazos largos, que agitaba con ademán amenazador.

«¡El diablo te lleve!» —pensé.

Me pasé por los pies un trapo humedecido; monté sobre la artesa y comencé a pisar la masa. Por lo que a mi maestro respecta, iba de un lado a otro, gritando sin cesar:

—Te doblegaré, muchacho. Te enseñaré a ser sumiso.

Cuando hube acabado con la parte de la primera tina, la que había en la otra estaba ya fermentada; la amasé igualmente y luego acometí al trigo candeal, que había de trabajarse a mano. Aunque robusto, no estaba acostumbrado a las labores rudas. Tenía harina por todas partes: en la nariz, en los ojos, en las orejas, en la: boca. Me había vuelto sordo y ciego; gruesas gotas de sudor se deslizaban por mi cuerpo y caían en la masa.

—¿No hay trapos por ahí, para enjugarse? —preguntéle.

Mikha rezongó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker