Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Porque eres joven y guapo.

—¿Acaso los conventos se han hecho para los monstruos?

Se echó a reír, posó uno de sus pies, descalzo, en el suelo, y empezó a examinarme de una manera muy extraña; llevaba los brazos desnudos hasta los hombros y el vestido entreabierto dejaba ver los pechos.

«¡Te equivocas en eso!», pensaba yo. «Guarda tu desnudez para tu amante».

Pero la pequeña necia proseguía:

—¿No te turban las mujeres?

—No veo ninguna. Y, además, ¿por qué habían de turbarme?

—¿Cómo? ¿Cómo?

Yreía a grandes carcajadas.

Antoni apareció en el umbral de la puerta.

—¿Qué sucede, Zoía? ¿Qué ocurre?

—¡Ah! —contestó ella—. ¡Qué precioso es éste!

Yempezó, con una voz que parecía un gorjeo, a contarle lo divertido que yo era. Antoni, sin darle oídos, me ordenó severamente:

—¡Ve a vaciar las cajas! Luego llevarás una parte de las provisiones al Superior.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker