Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su alma bondadosa había volado; repentinamente, todo se tornó para mí frío y tenebroso. Cuando lo enterraron, yo estaba enfermo y no pude acompañar al buen hombre hasta el cementerio. Apenas me levanté de la cama, fui a su tumba y sentóme junto a ella, con el corazón tan oprimido que no podía llorar. Su voz sonaba en mis oídos, me parecía estar oyendo sus palabras. Ya no tenía a nadie en el mundo que me prodigara sus caricias. Todo me era ajeno, todo me parecía remoto. Alguien me tomó una mano y sentí que me levantaban del suelo. Miré. Era Titof.

—Nada tienes que hacer aquí —dijo—. Vámonos.

Me llevaba, y le seguí.

—Se ve que tienes buen corazón, muchacho —observó—. Te acuerdas del bien que te hizo.

Pero estas palabras no me consolaban. Permanecí en silencio. Titof prosiguió:

—Ya cuando fuiste abandonado, tuve la intención de llevarte conmigo, pero llegué tarde. Por lo visto, Dios quiere que me encargue de ti, puesto que por segunda vez ha puesto tu vida en mis manos. Ven, vivirás conmigo.

En aquel momento todo me era indiferente: vivir o dejar de vivir, vivir de cualquier modo o vivir con cualquiera. Así cambié de vida, sin apenas darme cuenta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker