Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Había vuelto a expresarme mal, pues dudaba de Dios antes de conocer a los hombres. Mikhailo me contemplaba con ojos muy abiertos y aire pensativo; el tío iba y venía con paso firme, acariciándose la barba y refunfuñando por lo bajo. Yo estaba avergonzado de haber cometido la bajeza de mentir. Me pareció que mi alma tenía una rara transparencia, que mis ideas sobresaltadas, semejantes a un enjambre de abejas asustadizas, revoloteaban inconscientes. Comencé a perseguirlas furiosamente; quería vaciar mi corazón… Y hablé durante largo rato, sin preocuparme de la incoherencia de mis frases; tal vez las iba enredando a propósito. Puesto que mis oyentes eran tan sabihondos, ¡allá se las compusieran ellos!

Cansado, al fin, de mi discurso, pregunté con cierto tono provocativo:

—¿Y cómo curaréis la enfermedad de mi alma?

Sin que me mirara, Mikhailo murmuró:

—No le considero enfermo…

Otra vez rió el tío con estrépito; parecía un diablo caído de una buhardilla.

—El hombre está enfermo cuando no tiene conciencia de sí mismo, cuando no conoce otra cosa que su enfermedad y sólo vive por ella —prosiguió Mikhailo—. Pero por lo visto, no ha perdido la cabeza; va en busca de los goces de la existencia, cosas únicamente accesibles a los que están buenos…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker