Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Yo sabía apreciar la amistad, aunque la había encontrado raras veces.

—¡Es un hombre honrado! —exclamé.

Bajó los ojos, un tanto sonrosado, lo cual me impresionó más todavía. Permanecimos inmóviles y silenciosos unos instantes, y luego me alejé.

Mikhailo me advirtió:

—No vaya muy lejos. Podría extraviarse.

—Gracias.

Me adentré por el bosque y busqué un sitio donde sentarme. Las voces infantiles iban alejándose; las risas se ahogaban entre el espeso follaje. El bosque palpitaba. Por encima de mi cabeza pasaban brincando las ardillas y cantaba una picuda. Quise reunir de una vez en mi alma todo lo que yo sabía y cuanto había oído durante los días últimos, pero aquel conjunto formaba un arco iris que me envolvía y arrastraba en su movimiento imperceptible. Mi alma rebosaba, agrandándose hasta el infinito. Y perdí la conciencia de mí mismo, sumido en una grácil nube de revueltos pensamientos.

Volví a casa al anochecer y expresé a Mikhailo mi deseo de vivir en compañía de su tío y de él hasta haberme penetrado de sus creencias. Me hubiese gustado que tío Pedro pudiera hacerme ingresar en la fábrica, pero el sobrino me interrumpió:

—No se precipite. Necesita descanso. Y, además, le conviene leer un poco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker