Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Titof me llevaba a las oficinas de la finca, iniciándome en el papeleo. Ésta era mi vida. Se me antojaba que Titof me vigilaba, que me seguía en silencio como si esperase algo de mí. Me sentía inquieto y era desgraciado.

Nunca he tenido el carácter alegre, pero en la época a que me refiero, era más bien sombrío. No tenía con quien hablar, aunque tampoco tenía ganas. Cuando Titof o su esposa me interrogaban sobre Larión, no acertaba a contestarles.

Me abrumaba una vaga sensación de angustia; los Titof me disgustaban por el sospechoso sosiego de su existencia. Casi todos los días iba a la iglesia a ayudar a Vlassi y al nuevo diácono, joven apuesto que había sido maestro de escuela. Atendía al culto sin grandes entusiasmos; era muy amigo del párroco, al que besaba la mano y seguía como un perro. Me reprendía constantemente y sin razón, pues sabía mejor que él el servicio divino y no me apartaba jamás de los cánones.

Éste fue el momento en que, por ser mi vida tan penosa, comencé a sentir el amor de Dios.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker