Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXV

ANDUVE por espacio de muchos días, como un enfermo agobiado por un gran aburrimiento. Mi alma —ese rincón de tierra apacible— era devorada por un incendio, se consumía, y mis pensamientos, confundiéndose con mi sombra, me precedían, arrastrándose, o me seguían entre una caústica humareda. ¿Estaba avergonzado? No lo recuerdo bien y no puedo decirlo. Suscitóse en mi mente una idea obscura que revoloteaba a mi alrededor como un murciélago.

«No son criaturas de Dios, son unos impíos…»

Pero, rebasando en peso y en amplitud todos esos pensamientos, iba triunfando una paz sorda e indolente; era una paz profunda como un pantano cenagoso, en cuyo fondo nadaban afanosamente unas ideas imprecisas; como si fuesen peces cobardones debatiéndose entre el cieno, no lograban salir de la charca pestilente para remontarse hacia la luz.

Pocas eran las impresiones exteriores que llegaban hasta mi cerebro; incluso a los caminantes con quienes me crucé los recuerdo como en sueños.

Llegué a una aldea de las proximidades de Omsk, en día de feria. Allí desperté de aquel letargo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker