Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Olga, a esa edad, era blanca como un tierno abedul; tenía los ojos azules y el aire meditabundo. Pero lo que la hacía más hermosa e interesante era su dulce tristeza, cuya causa desconocía.

Un día me interrogó:

—¿Por qué te has vuelto tan tristón, Matvei?

Nunca había comunicado a nadie mis tormentos ni sentí jamás deseos de hacerlo. Pero en esa ocasión mi pecho se ensanchó súbitamente y lo fui confesando todo, poco a poco. Relaté a Olga mi vergonzoso origen, los ultrajes que eran mi pan cotidiano, mi soledad, la miseria cada vez más honda de mi alma, y la aversión que sentía por su padre, se lo dije todo. No me lamentaba; no hacía más que expresar mis más íntimos sentimientos. Y eran muchos los que en mí habían nacido, pero ninguno valía nada, y era grande mi pena, pensando que nada valían.

—¡Más me valdría meterme en un convento! —dije.

Su rostro se nubló y quedó cabizbaja; yo callé. Su dolor me era grato, pero su silencio me causaba pena. Tres días después me dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker