Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Queríais mucho a vuestra mujer?

—¡Mucho! —le contesté.

La sencilla cordialidad de Tatiana me iba conquistando.

Comencé a referirle las torturas de mi espíritu, la indignación que sentía contra Dios, porque habiendo consentido que pecara, me castigó luego, arrebatándome a mi Olga. Oyendo mi relato, Tatiana, ora palidecía y tomaba una expresión fosca, ora se le encendían las mejillas y se le iluminaban los ojos. Eso me excitaba más.

Por vez primera, mi pensamiento abarcó entonces todo el ciclo de la vida humana, tal como la había concebido; vida incoherente, desconcertada, bochornosa, mancillada de fango, saturada de gritos, de odios, de quejidos y lamentos.

—¿Por dónde se columbra algo de la divinidad? —me preguntaba—. Las gentes están amontonadas, unos sobre otros; se chupan la sangre mutuamente; por doquiera se entablan luchas feroces por un mendrugo. ¿Dónde está Dios, ahí? ¿Dónde la bondad, el amor, la fuerza y la belleza? Soy joven, es cierto, pero no estoy ciego. ¿Dónde está Jesús, el Hijo de Dios? ¿Quién ha pisoteado las flores que ha sembrado su corazón, purísimo? ¿Quién ha robado la virtualidad de su amor?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker