Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Luego se fue calmando y empezaba a hacer preguntas respecto al mejicano herido, cuando entró Gene Stewart. Siempre que Pat Hawe y Stewart se encuentran acuden a mi memoria los «buenos tiempos» de allá por el 70. Naturalmente, todo el mundo cerró el pico. Pat odia a Gene, y Gene no está precisamente enamorado de Pat. Son enemigos naturales, y el curso de los acontecimientos aquà en El Cajón ha agravado la enemistad.
—¡Hola, Stewart! Te andaba buscando —dijo Pat.
Stewart le miró y con aire sarcástico replicó:
—Siempre da la casualidad de que me buscas donde no estoy, Hawe.
A Pat se le encendió el rostro, pero se contuvo.
—Tengo entendido que quieres sobremanera ese ruano tuyo de aristocrático nombre.
—Asà es, en efecto —replicó secamente Gene.
—Y ¿dónde está?
—Te tiene completamente sin cuidado, Hawe.